Los pies en la tercera edad

El envejecimiento de la población a generado un incremento de la prevalencia de enfermedades crónicas, dolencias y discapacidades funcionales relacionadas con la vejez, entre las cuales, encontramos las diversas afecciones del pie, como por ejemplo los tan dolorosos callos, cuyo dolor se ve incrementado por la disminución del cojinete muscular de la planta del pie como también por la rigidez articular de los dedos, atrofia y engrosamiento de la uña, como consecuencia de enfermedades degenerativas como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, ingesta de medicamentos, nutrición inadecuada, etc.

Y, si a estas afecciones le sumamos el uso de calzado inadecuado, poco flexible, de material duro, mal corte de uñas, piel seca, tendremos a un geronte con una marcha lenta, pesada y dolorosa, llevándolo inclusive en algunos casos a evitar caminar y desempeñarse por si mismo, lo que lo llevaría al deterioro de la persona. Por lo que recomiendo, a todas las personas que tengan a su cargo a una persona mayor un especial cuidado de los pies, asearlos diariamente y secarlos suavemente con toalla y luego pasar entre los dedos papel absorbente y es en este momento en que se debe aprovechar para hacer una revisión del pie evitando así la formación de fisuras, inflamaciones u otro tipo de lesión.


Para evitar que la piel se encuentre escamosa y seca, aplicar una crema humectante o aceite de bebe en todo el pie menos en la zona de los entre dedos, la aplicación de la crema se hace suavemente a manera de masajes y sobretodo jugando un poco con los dedos permitiendo así la movilidad de los mismos, el calzado debe ser de un material suave, flexible, y de punta amplia siendo lo mas recomendable el zapato de tela, en el caso de las damas el tacón no debe ser excesivamente alto, evitar también que las medias o calcetines presionen o compriman las piernas lo que no permitiría una buena circulación y en el caso de que la persona presenta calambres o adormecimientos frecuentes, consultar con su medico.